Por Claudio Mariani
El pasado 19 de mayo se cumplieron cuatro décadas en que el hombre se acercaba por primera vez a solo 11 Kilómetros de la Luna.
Esta misión fue el ensayo final en órbita lunar previo al primer alunizaje en la superficie. El Apollo 10 (AS-505), con los astronautas Thomas P. Stafford, Eugene A. Cernan y John W. Young a bordo, despegó desde la plataforma B del complejo de lanzamiento 39 del Kennedy Space Center (KSC), a las 12:49 p.m. EDT (Eastern Daylight Time) en la primera misión orbital lunar equipada con el módulo lunar. La etapa S-IVB del cohete Saturn V y la nave quedaron colocadas en una órbita terrestre de 189'9 por 184'4 kilómetros de altura, mientras se comprobaban los sistemas de a bordo. El motor de la etapa S-IVB fue encendido a las 3:19 p.m. EDT para insertar a la nave en una trayectoria hacia la Luna. Media hora más tarde, los astronautas separaron el CSM de la etapa S-IVB, lo dieron la vuelta y se acoplaron con el módulo lunar. A las 4:29 p.m., el CSM-LM fue separado del cohete, y la etapa S-IVB fue colocada en órbita solar mediante la expulsión de su combustible restante. Las imágenes de televisión de las operaciones de acoplamiento fueron retransmitidas a la estación de seguimiento de Goldstone (California), para su emisión en abierto a todo el mundo.
 El Saturno V rumbo a la plataforma
El 19 de mayo, la tripulación prefirió no realizar la primera de la serie de correcciones de rumbo previstas. Una segunda corrección para ajustar la trayectoria a una equivalente a la prevista para la misión de julio (Apollo 11, el primer alunizaje), fue realizada a las 3:19 p.m. esta maniobra fue tan precisa que la tercera y cuarta corrección de vuelo previstas fueron canceladas. Durante el vuelo hacia la Luna, los astronautas realizaron cinco retransmisiones de televisión en color a la Tierra, sumando un total de 72 minutos de emisión.
A las 4:49 p.m. EDT del 21 de mayo, la nave quedó colocada en una órbita lunar de 110'4 por 315'5 kilómetros. Después de dar dos órbitas, se realizó una maniobra para dejar la órbita en 109'1 por 113'9 kilómetros por encima de la Luna. El astronauta Cernan entró entonces en el LM, comprobó el buen funcionamiento de todos los sistemas, y regresó al módulo de comando para el período de descanso programado.
El 22 de mayo, la tripulación comenzó a las 11:49 a.m. EDT la activación de los sistemas del módulo lunar. A las 2:04 p.m. las naves se separaron, y a las 4:34 p.m. el LM quedó colocado en una órbita de descenso sobre la superficie. Una hora después, el LM realizó un sobrevuelo a una altura de 15'4 kilómetros sobre el sitio previsto para el primer alunizaje. El vuelo incluyó la prueba del radar de alunizaje, la observación de la iluminación de la superficie, la fotografía estereográfica de la Luna y la realización de maniobras mediante al motor de descenso. Después, el módulo lunar ascendió y se acopló de nuevo al CSM después de ocho horas, y la tripulación del LM pasó al CSM.
 Despegue
La etapa de ascenso del LM fue desprendida, sus baterías se utilizaron hasta agotarlas y fue colocado en órbita solar el 23 de mayo. Entonces, la tripulación se preparó para el viaje de vuelta a la Tierra y, después de 61'5 horas orbitando en torno a la Luna, realizaron la inserción TEI (Trans-Earth Injection) mediante el motor principal del módulo de servicio, para colocar al CSM en una trayectoria de regreso. Durante el viaje hacia la Tierra, los astronautas realizaron, entre otras cosas, observaciones de navegación y retransmisiones de televisión en directo.
El Apollo 10 amerizó en el Océano Pacífico a las 12:52 p.m. EDT del 26 de mayo, a 5'4 kilómetros del barco de rescate. Los astronautas fueron recogidos y llevados a bordo del barco U.S.S. Princeton a las 1:31 p.m. Todos los objetivos principales, para evaluar el comportamiento y el rendimiento de la nave y del soporte, así como los detallados objetivos de prueba, habían sido logrados.
El 18 de mayo de 1969, un rey, algunos congresistas, otros invitados distinguidos y unos 100.000 espectadores esperaban en diseminados puntos alrededor del área de Cabo Cañaveral. 49 minutos después del mediodía, el equipo de lanzamiento de Rocco Petrone [el jefe del programa Apollo] envió al Apollo 10 a su camino hacia el segundo encuentro orbital tripulado norteamericano con la Luna. Zumbando al principio como un cohete Titán II, o así le pareció a su tripulación, que ya había volado durante las misiones Gemini, la gigantesca primera etapa del Saturn V empujó de repente a Stafford, Cernan y Young hacia delante y hacia atrás, de forma que era difícil leer el panel de mandos que tenían delante. Stafford intentó informar al equipo de control de la misión del director de vuelo Glynn Lunney cuando la primera etapa del cohete se desprendió, pero no pudo extraer las palabras. Cuando el resto del vehículo se estabilizó, la segunda etapa S-II (ya en funcionamiento) tenía las mismas vibraciones, llamadas pogo. Los tres astronautas habían empezado a preguntarse si las diferentes partes del cohete permanecerían unidas, especialmente el módulo lunar por debajo de ellos, cuando la tercera etapa S-IVB se encendió, sonando y vibrando mientras los insertaba en órbita terrestre. Durante el período de revisión de los diferentes sistemas, el vuelo fue más suave. Lunney controlaba a la tripulación mediante los monitores en la sala de control, y todos estaban de acuerdo en realizar la inyección translunar. Stafford y sus compañeros consideraron la opción de no llevar puestos los cascos y los guantes durante la operación, pero se "acobardaron", como Young dijo, y finalmente se los pusieron. Probablemente pensaron que los atuendos extra eran confortables cuando la etapa S-IVB se encendió, porque de nuevo la tercera etapa crujía y se sacudía. Ninguno de los tres astronautas confiaba en poder continuar el vuelo mucho más, y Cernan se preguntó cómo podía ser abortada la misión de forma segura llegados a este punto. No obstante, el sistema de guiado mantuvo al Apollo 10 en un rumbo estable, y mantuvieron su camino.
 Patch de la misión
Cuando Young separó el módulo de comando de la etapa S-IVB, la tripulación pudo ver alejarse a los paneles que habían albergado al módulo lunar. Después de dar la vuelta el CSM, se encontraba a 45 metros de distancia de la tercera etapa, unas tres veces más lejos de lo previsto, pero sólo llevaría un poco más de combustible para regresar y acoplarse. Mientras los astronautas en el CM realizaban la operación, los controladores de la misión observaban las maniobras, en televisión a color.
La retransmisión por televisión había funcionado tan bien en los vuelos Apollo anteriores que la NASA había decidido colocar un sistema en color en el módulo de comando de Stafford y su tripulación. Con un peso de sólo 5'5 kilogramos, la cámara Westinghouse incluía un monitor de 7'5 centímetros para mostrar a los astronautas lo que estaban transmitiendo. Gracias a la cámara, los controladores de vuelo vieron desde tierra como la tripulación del Charlie Brown se alineaba perfectamente con su objetivo, se acercaba al Snoopy, se unía a él, y lo sacaba de su lugar de almacenamiento hasta entonces. Poco después, con señales enviadas a Houston captadas mediante la gran antena de Goldstone, California, un gran número de personas vio en color una gran parte del hemisferio oeste tomada desde miles de kilómetros en el espacio.
Después de comprobar el túnel, los pestillos y el puerto de atraque, la tripulación tuvo poca carga de trabajo durante su vuelo hacia la Luna. Se mostraban agradecidos incluso por tareas tan pequeñas como el encendido de los propulsores para realizar pequeñas correcciones en la actitud de la nave, pero esto era necesario tan pocas veces que empezaron a preguntarse si los propulsores estaban funcionando. Cuando realizaban observaciones de navegación, la tripulación tuvo problemas para observar suficientes estrellas para realizar una lectura precisa. Sin la ayuda de los instrumentos ópticos, la tripulación no pudo ver estrellas durante un largo tiempo. Finalmente, Stafford divisó unas pocas después de haber viajado 190.000 kilómetros por el espacio. Pero no necesitaron muchas operaciones de navegación; la órbita era tan exacta que el sistema de propulsión del módulo de servicio fue usado una sola vez, para incrementar su velocidad en 15 metros por segundo, a las 26 horas de viaje. Esta operación colocó a la nave en una órbita que los llevaría a sobrevolar el lugar exacto donde se realizaría el primer alunizaje. El resto del tiempo, los astronautas estudiaron el plan de vuelo, durmieron, comieron y emitieron hacia la Tierra cinco excelentes retransmisiones de televisión.
Stafford, Cernan y Young fueron los primeros astronautas de los vuelos Apollo en no padecer ninguna enfermedad durante su misión, aunque Cernan experimentó una ligera molestia. Como todos sus anteriores colegas que habían salido al espacio, una vez que hubieron salido de sus asientos, estaban un poco sofocados. Esta sensación duró entre 8 y 10 horas para Stafford y Young; Cernan se recuperó gradualmente en los siguientes dos días. Practicó "movimientos cardinales" con la cabeza, que los médicos pensaron que le ayudarían a vencer su ligera náusea. Aunque fue capaz de realizar el ejercicio durante más de cuatro minutos por sesión en el séptimo día de vuelo, cuando regresó a la Tierra criticó ese ejercicio, diciendo que debía haber sido diseñado para producir, en vez de aliviar, molestias.
La tripulación durmió bien, aunque el encendido de los propulsores molestó a Cernan la primera noche. Después, mientras estaban circunvalando la Luna, los astronautas estaban contentos de que la tripulación de McDivitt hubiera sugerido que llevasen un saco de dormir para cada uno. La nave se enfrió una vez que las ventanas hubieron sido tapadas para oscurecer la cabina durante el período de descanso.
Al contrario que la tripulación de Borman, durante el Apollo 8, que no pudo ver la Luna sin instrumentos hasta que la nave se encontraba prácticamente muy cerca de ella, el grupo de Stafford la pudo observar en el segundo día de vuelo. Desde la Tierra la Luna estaba en la fase creciente, pero Stafford y Young, con la ayuda de la luz reflejada en la superficie terrestre, podían casi ver el disco completo. Aunque la Luna parecía mucho mayor a unos 200.000 de altura sobre la Tierra, todavía no se podían divisar muy bien los diferentes accidentes geológicos de su superficie. Cernan preguntó también a los controladores de vuelo si pensaban que fuera posible reconocer la etapa S-IVB a 5.600 kilómetros de distancia, porque eso pensaba que era lo que estaba viendo. El CapCom le dijo que las personas de la sala de control estaban asintiendo con sus cabezas, y que la distancia entre los dos vehículos era en realidad de unos 7.400 kilómetros.
Cuando el Apollo 10 alcanzó los alrededores de la Luna el 21 de mayo, los controladores informaron a la tripulación que en un momento o en otro más de 1.000 millones de personas habían visto sus actividades por televisión. Pero el interés se centraba ahora en el momento exacto en el que la nave pasaría por detrás de la Luna y perdería la comunicación con la Tierra. A las 74 horas y 45 minutos de la misión, el control de vuelo predijo que la pérdida de señal tendría lugar a las 75 horas, 48 minutos y 24 segundos. Los controladores habían ya determinado que la nave alcanzaría la Luna 11 minutos más tarde de lo previsto, dado que sólo habían realizado una corrección de rumbo, en vez de dos. Su trayectoria pasaría 110 kilómetros por encima de la superficie lunar.
La tripulación estaba impresionada por el paisaje lunar, aunque Stafford insistió en que parecía yeso. A los tres les parecía algo casi increíble que alguien en la Tierra había sido suficientemente inteligente para colocarlos a menos de 110 kilómetros de la Luna... pero allí estaban. Alcanzaron a ver una parte de la superficie un minuto antes del encendido del motor del módulo de servicio para colocarse en órbita lunar, una actividad que requería toda su atención. La maniobra, de unos seis minutos de duración, les pareció interminable, como le había ocurrido al grupo de Borman, pero el motor funcionó y su confianza seguía incrementándose. Cuando el motor se apagó y estuvieron seguros de que había realizado su trabajo, Stafford y Cernan tuvieron tiempo de observar la superficie lunar. Compararon una región con una zona volcánica de Arizona. Finalmente, Stafford puso de nuevo atención al interior de la cabina y le dijo a sus compañeros que la mejor frase para decir cuando recuperaran el contacto por radio era "Houston, dile a la Tierra que hemos vuelto."
Stafford, Young y Cernan estaban fascinados por lo despacio que parecían orbitar alrededor de la Luna en comparación con la sensación en órbita terrestre. Preferían este ritmo más lento, dado que durante la primera órbita pasarían directamente sobre la zona donde el Apollo 11 alunizaría dos meses después. Ya durante la tercera órbita, el mundo estaba compartiendo por televisión en color las mismas vistas. Los telespectadores podían ver los matices grises, blancos, negros y marrones del lugar de aterrizaje, que parecía estar libre de montañas, proporcionando un campo de alunizaje bastante llano.
Seis horas después de llegar a la Luna, Cernan y Stafford empezaron a poner a punto el módulo lunar. Quitaron las escotillas de unión y el resto de elementos del túnel con facilidad.
Cernan había entrado al módulo lunar con la cabeza por delante. Dado que las dos naves estaban ensambladas por la parte superior, el módulo lunar tenía una nueva orientación. Cernan comentó posteriormente que la mejor manera de controlar psicológicamente este aspecto era deslizarse por el túnel, mirar alrededor y asignar mentalmente un arriba y un abajo de forma arbitraria. Una vez hecho eso, no tuvo ningún problema para comprobar todo el equipamiento y poner las cosas en su sitio. Los astronautas habían pretendido dejar el túnel abierto tras volver al módulo de comando, pero las escotillas eran demasiado voluminosas. Era más sencillo y fácil colocar de nuevo en su posición las escotillas de separación.
El control de vuelo había planeado dejar dormir a la tripulación hasta el último momento del día 22 de mayo, cuando Stafford y Cernan dejarían a Young y tripularían el módulo lunar hacia la superficie. Cernan quitó los estorbos que había en el túnel y pasó al módulo lunar para poner todo a punto, mientras que Young ayudó a Stafford a ponerse el traje espacial (lo que llevaba unos cinco minutos incluso con ayuda). Cernan volvió entonces al CM flotando por el túnel y se colocó su traje. Cuando el control de vuelo recuperó el contacto con ellos al comienzo de la décima órbita, los dos astronautas estaban ya en el módulo lunar, sellando el túnel.
De todas formas, cuando Stafford y Cernan estaban listos para separarse de la nave, se dieron cuenta de que el módulo lunar se había movido tres grados y medio de su posición inicial con el módulo de comando. Cualquiera que fuera la causa del problema, la tripulación tuvo miedo de que durante la separación de las dos naves se pudieran romper algunos de los puntos de sujeción, impidiendo así el atraque de vuelta. Stafford y Cernan estarían entonces varados en órbita lunar sin ninguna posibilidad de regreso a excepción de una entrada a través de la escotilla del módulo de comando, una tarea bastante peligrosa. Pero Low, que se encontraba en la sala de control de la misión en ese momento, le dijo al director de vuelo Lunney que, mientras que el mal alineamiento fuera menor de seis grados, podían separarse sin problemas.
Poco antes de que el Apollo 10 perdiera de nuevo el contacto por radio al pasar a la cara no visible de la Luna, el control de vuelo comunicó la buena noticia a Stafford. Los dos astronautas del LM Snoopy oyeron un golpe mientras se separaban. Young, solo en lo que ahora parecía un módulo de comando bastante grande, encendió la cámara de televisión para que los controladores de vuelo pudieran inspeccionar desde la Tierra el exterior del módulo lunar. Mientras, el tren de aterrizaje del LM estaba ya colocado en su lugar. Los sistemas del módulo lunar estaban en buenas condiciones, especialmente el radar, el sistema de aborto del guiado, las antenas y la presurización del sistema de propulsión de descenso. Todo parecía a punto y los astronautas estaban listos para partir. Mientras le decían a Young que no se sintiese muy solitario y que no se fuera y los dejara allí, Stafford y Cernan anunciaron que estaba listos para descender con el Snoopy y "husmear" la Luna (to snoop, en inglés, es husmear).
Young había usado los propulsores del módulo de servicio para colocar al Charlie Brown a unos nueve metros del módulo lunar, para la inspección visual. Dio entonces otro empujón a los mismos propulsores en dirección hacia la superficie hasta que las dos naves se encontraron a tres kilómetros y medio una de otra. Stafford y Cernan estaban listos para intentar, por primera vez, otra de las operaciones importantes del programa Apollo: la descent orbit insertion, o DOI. Cuando casi habían transcurrido 100 horas desde el lanzamiento, Stafford encendió el motor de descenso con un empuje mínimo, que pronto sobrepasó el 10%, y 15 segundos después lo incrementó al 40% durante doce segundos más. El motor no experimentó ninguno de los problemas que habían sucedido durante la prueba de McDivitt, en el Apollo 9. Young siguió el encendido desde su nave y comunicó a los astronautas del LM que se estaban alejando de él a unos 20 metros por segundo. Cernan no pensaba que se estuvieran desplazando tan deprisa; "es un ritmo muy agradable", dijo. Ahora podían echar una detenida mirada al lugar de alunizaje propuesto para el Apollo 11 en julio, en el Mar de la Tranquilidad. Stafford y Cernan habían trabajado duro para lo que iban a hacer a continuación.
Habían simulado la trayectoria a seguir en un avión T-38, en la Tierra. Habían examinado muchas veces los mapas disponibles de la región, y habían inspeccionado minuciosamente la zona durante sus anteriores órbitas lunares. Por ello, los astronautas no tuvieron problemas durante el acercamiento a la superficie, y fueron nombrando los cráteres, las fallas y las crestas mientras los iban sobrepasando. Parecían estar orbitando exactamente sobre la trayectoria deseada, alcanzando una altura mínima de 14.447 metros sobre la superficie. Tomaron muchas fotografías; su radar de alunizaje funcionó perfectamente durante la prueba, y los astronautas señalaron que no habían tenido ningún problema de visibilidad, ni con la posición del Sol.
Young vio al módulo lunar a una distancia de 120 kilómetros; el Snoopy parecía estar volando sobre la superficie lunar como una araña. En otras ocasiones, usando el sextante, pudo divisar a la nave hasta a 550 kilómetros de distancia. Una hora después del primer encendido del motor de descenso, Stafford y Cernan lo encendieron otra vez, para modificar la trayectoria y regresar al módulo de comando. Young trató de ver las llamas de la tobera, pero no pudo. Aunque la velocidad del módulo se había incrementado en 54 metros por segundo, los astronautas tuvieron de nuevo la impresión de que la aceleración era pequeña. Durante la maniobra, el módulo lunar tenía el micrófono abierto, lo que permitía a Young estar informado de lo que ocurría en el módulo lunar. Pero siempre que hablaba, tenía un retorno de su propia voz. Alguien tendría que arreglar esto para la próxima misión, dijo.
Después de que la cámara de Stafford fallara, él y Cernan tenían poco que hacer excepto mirar por las ventanas hasta el momento de separar la etapa de descenso del módulo. Stafford puso a la nave en la posición correcta con un adelanto de diez minutos y después pulsó el botón que activaba la separación de las dos etapas.
Mientras el módulo lunar se acercaba, Young lo vio mediante su sextante a una distancia de 259 kilómetros. Stafford y Cernan captaron la señal del radar poco después del encendido del motor, y miraron con interés cómo la distancia entre ambas naves que medía el radar disminuía con el paso del tiempo. Cernan se mostró satisfecho de lo estable que eran las comunicaciones entre ambas naves, que permitía a toda la tripulación estar al corriente de todo lo que sucedía. Después de ver al módulo de comando a 167 kilómetros, y después perderlo de vista debido al amanecer en órbita, los pilotos del módulo lunar vieron el piloto de luz del Charlie Brown a simple vista a 78 kilómetros. Por fin, ambas naves se situaron a ocho metros de distancia, y la velocidad relativa entre ellos era nula. Stafford encontró que la etapa de ascenso era un poco difícil de mantener estable, como Conrad había sospechado, pero Young atracó ambas naves suavemente y sin problemas. Stafford completó la maniobra y las juntas se cerraron con un gran ruido.
El vuelo de Stafford y Cernan había durado más de ocho horas, y estaban listos para volver al módulo de comando y descansar. Transferir parte del equipo y cerrar el túnel fue fácil. Cuando los tres estuvieron reunidos de nuevo, se desprendieron de la fase de ascenso del módulo lunar. Desde la Tierra se dirigió entonces el módulo sobrante a órbita solar, agotando todo su combustible. La tripulación lo vio alejarse, hasta que Snoopy estuvo pronto fuera de vista. Stafford y su tripulación volvieron entonces a su tarea de observación de la superficie lunar, para preparar las próximas misiones de alunizaje.
Tras el viaje de regreso, finalmente la tripulación se deshizo del motor del módulo de servicio para comenzar su entrada en la Tierra. El 26 de mayo de 1969, el Apollo 10 atravesó el cielo antes del amanecer como una estrella fugaz, para amerizar en el Océano Pacífico a 690 kilómetros de Samoa, y sólo a 6 kilómetros del barco principal de rescate. El viaje había durado 192 horas, 3 minutos y 23 segundos. Un helicóptero recogió a la tripulación y los llevó al U.S.S. Princeton en menos de una hora. Este fantástico viaje había terminado y había mostrado que no había ninguna razón por la cual el Apollo 11 no pudiera recorrer los pocos kilómetros finales a la superficie lunar. El camino estaba marcado.
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